Se acerca uno de los fines de semana más especiales para Fernando Alonso. La Fórmula 1 aterriza este fin de semana en el Circuit de Barcelona-Catalunya para su séptima cita del curso, en la que el piloto asturiano guarda grandes recuerdos, puesto que en el trazado catalán ha logrado hasta dos victorias en la categoría. Precisamente, su última victoria fue allí, en 2013, al volante del Ferrari F138. En la previa a la carrera, el asturiano se sinceró acerca sus vivencias allí y sobre la afición española, de la que tanto cariño ha recibido a lo largo de sus más de 20 años en el 'juego'.
En una charla con Pedro de la Rosa y Mari Boya, compartida por Aston Martin, Fernando se sincera sobre sus inicios. Fueron especialmente difíciles sin referencias y sin una gran tradición en España. "Yo competía en kárting y obtenía buenos resultados, pero, sinceramente, para mí y mi familia, la Fórmula 1 parecía inalcanzable en aquel momento. Éramos felices compitiendo en kárting y ayudando a otros chicos con la mecánica. Siempre pensamos que mi futuro podría estar relacionado con el automovilismo, pero a nivel regional y quizá como mecánico, no como piloto profesional", se sincera el piloto de la escudería de Silverstone durante la charla.
Sin duda, la gran referencia dentro del motor en nuestro país, era Carlos Sainz. "No había muchos pilotos españoles cuando yo competía en kárting. Carlos Sainz padre era la figura más importante cuando ganaba el Campeonato Mundial de Rallies. Recuerdo que hizo una exhibición en mi ciudad. Yo era piloto de kárting por aquel entonces, pero me invitaron a ser su copiloto. Fue un momento muy especial estar sentado junto a Carlos. A nivel internacional, Ayrton Senna fue mi mayor inspiración, pero en España, Carlos fue mi mayor inspiración", desvelaba Alonso.
Por otro lado, aseguraba que durante su paso por las categorías inferiores Pedro de la Rosa y Marc Gené se convirtieron en dos referencias, puesto que le hicieron creer que un día podría llegar a la Fórmula 1. "Tuve la sensación de que el deporte era un poco más accesible y un poco más 'amigable' para todos, no solo para la élite", dijo.
La llegada del asturiano al 'Gran Circo' provocó que la audiencia en el mundo de las cuatro ruedas creciese de forma drástica. Su primera victoria con Renault, en Hungaroring (Hungría) en 2003, fue todo un acontecimiento, y la 'Alonsomanía' comenzó a arraigarse en la sociedad española. "Hay una gran diferencia entre mi debut y ahora", recordaba. "Cuando empecé, no había mucho interés. Ni siquiera se transmitía mucho por televisión; mis padres veían mis carreras en un canal alemán. Luego, cuando empecé a obtener buenos resultados, parecía que todo el país había descubierto el deporte y les encantaba. Fue un cambio enorme en tan sólo unos años", apuntaba.
Cumplir las expectativas
En más de dos décadas, se ha convertido en un auténtico ídolo, y cada vez que corre en casa siente el calor de los aficionados. "Estoy muy orgulloso. Siento una gran responsabilidad al tener a todo un país siguiéndome casi más que al propio deporte, y al saber que la gente quizá depende de mis resultados para tener una buena tarde. Es como en el fútbol: te encanta el deporte, pero, sobre todo, te importan los resultados de tu club", comparaba.
Recuerda en especial una carrera en el Circuit, la de su victoria en el año 2006 con Renault, aquel curso que terminó como campeón. "Fue estresante. Toda la noche del sábado estuve pensando: 'Todo el país está mirando, creyendo que va a ser una victoria fácil, y no vamos a ganar y vamos a decepcionar a mucha gente'. Mi mayor miedo era decepcionar a los aficionados y al país. Y entonces, el domingo, hubo un gran cambio de temperatura que favoreció a nuestros neumáticos y ganamos. Fue una grata sorpresa y un gran alivio", sentenciaba.